08 junio 2008

EL ALMA


EL ALMA
–“¿Qué es, caballeritos lo que os muestro?”
–“Un reloj, claro está”.
–“¿Por qué?”
–“Porque anda”
Responden unos niños al maestro que aquello les demanda, suspendiendo un reloj de doble caja:
en la otra asoma el reloj, y les cambia la pregunta:
–“¿En dónde está el reloj?”
–“En la derecha”.
–“¿Y por qué?”
–“Porque aquello es lo que anda, y lo que anda es el reloj, y el resto es caja”.
Entonces les baraja las manos y las cosas, de tal modo que ni con ojos de escuelantes puedan advertir cómo repartidas quedan;
Y torna a preguntar:
–“¿Dónde lo he puesto?”
Ellos al punto acercan el oído y dicen:
–“¡En la izquierda, por supuesto!”
–“¿Y en la izquierda por qué?”
–“Porque el sonido lo denuncia bien presto”
Por último el maestro descompuso en cuatro piezas la vetusta alhaja; máquina, muestra, caja y sobrecaja.
–“¿Dónde está?”
Les repite y la caterva con señalar la máquina repuso.
–“¿Cómo, dijo él; reloj este esqueleto?”
–“Si señor, pues sin él cualquiera puede observar que el puntero está quieto; luego quien lo hace andar es el sujeto”.
–“¡Bien! –Dijo el pedagogo– Este diurno señalador del tiempo no es más que una invención del alma humana, hecha a imagen del hombre, que a su turno lo es de la omnipotencia soberana.
Nuestro cuerpo es la caja, el hospedario de un reloj inmortal; y aunque el primero se hunda en la mar, o el fuego lo consuma, el alma, hoy a los ojos escondida, seguirá andando, y con andar, la vida.
Rafael Pombo
Entre risa y desdén, el alma siempre será el núcleo del ente, cualquiera que sea. En el hombre, el alma son los principios morales que rigen su vida, el deber de hacer el bien y la necesidad de encontrar la paz interior, el alma no es más que la sensibilidad propia del interior; aquella que no se advierte aunque se llore en silencio. Es cuestión de credibilidad y de convicción, el alma no es una sustancia invisible que surca el aire cuando este o aquel perece, el alma es la esencia de la cosa, la utilidad o el instinto primario de necesariedad, en el alma se escribe el valor, el objetivo y la finalidad; es materia inteligible, es metempsicosis, es hacer, omitir o permitir, es la verdad radicada apenas frente a nuestros ojos, una verdad acorde entre el corazón propio de la cosa y el núcleo único del universo. Por ello se ama, se ríe y se grita, pues bien se agita en ella una sopa de pequeñeces que en suma, producen un caos, una religión, un partido político, una nación o quizás otra alma, para el complemento de esta gran alma que es la existencia. Mira que de gota en gota se hace un aguacero.

01 junio 2008

DEL DERECHO UN ARTE


EL GRAN DICATADOR SILA Y MARCO TULIO CICERON;
Una de las audiencias más celebres de todos los tiempos tuvo su escenario en Roma durante el año 673, poco menos de un centurión antes de cristo.
Comencemos por citar al gran Dictador Sila, antes de describir los pormenores de la muerte de uno de sus enemigos políticos; Sesto Roscio, quien fuera de los Patricios, uno de los mayores representantes.
De Sila, dijo el gran orador italiano Antonio Russo: “…Empero, cualquiera que sea el juicio de alabanza o de condena, todos están de acuerdo en reconocer que fue inquebrantable conductor de ejércitos y de súbditos del Estado, legislador sagaz, paradigma de energía y de voluntad, digno de sostener sobre sus hombros, como si fuera un Atlante, todo el peso de Roma y del mundo entonces conocido.” “…macizo, corpulento, ágil y al mismo tiempo infatigable…”
Sila, quien más tarde fuera el creador de muchas leyes a favor del pueblo, era un hombre muy experimentado en el ejercito romano, había estado presente en los sucesos de Numidia, cuando fue capturado su rey; tuvo parte en la guerra social, ocupó Stabia, Pompeya y la región de Sancio. Incluso, entre otros grandes cargos, había llegado a ser Consul El hombre tenía rasgos típicos de un asesino, pues en ellos entraba a jugar un papel muy importante que era el de su carácter agresivo e inquebrantable.
Desde los días de su juventud, fue un hombre muy ambicioso, configurándolo finalmente en sus intenciones de llegar al Senado pidiendo la investidura de Dictador, lo que es el “Ius Imperii”. Al mismo tiempo en que éste daba un discurso fundamentando el por qué se merecía el cargo; sus soldados daban muerte a más de 6000 prisioneros en la vía pública, a pocos pasos del Senado. Con estas hazañas de héroe nacional, Sila llegó a tener la investidura.
El cadáver encontrado la mañana del año 673 era el de Sesto Roscio, de quien se conocía tenía mucho que envidiar, tanto posición social como bienes de fortuna, en millones de sestercios. Se corrió el rumor de que la muerte de este hombre había sido a causa de los perseguidos por la ley de proscripción creado por el Dictador Sila; pero que para entonces ya no debía cobijarle a Sesto Roscio; ésta ley ya había sido dejada de ejecutarse.
El primer acusado fue el hijo del interfecto, quien llevaba su mismo nombre, pues que éste no podía heredar los bienes del padre debido a los efectos de la proscripción, pero si podía subastarlos por intermedio de un poderoso hombre del momento, el liberto Cornelio Crisógono.
La “postulatio” que era quien pudiera tener la facultad de denunciar en primer término, la hizo un excelente acusador y orador, denominado Lucio Cornelio, instado por Crisógono y Tito Roscio Capitone, hermano del occiso; la postulatio debía hacerse ante el “Questor” quien aceptaba o negaba la denuncia. De ser aceptada se citaba al “reus” quien podía aceptar o no los cargos; esta fase en el nuevo procedimiento Silano se llamaba el “Jus”
El debate se llevó a cabo en la “curia Ostilia” donde habían personas de todos los partidos, en especial de los defensores de la causa de Sesto Roscio padre. Cabe anotar que para la audiencia de segunda ronda o “Judicium” no se presentó Crisógono quien se dividió, en la subasta, los bienes de Roscio padre, con Tito Roscio Capitone.
El encargado de hacer la acusación apela al odio que tenía el hijo al padre Roscio por que su amor se había desviado hacia otras cosas, incluido a un hijo fallecido tiempo atrás.
La dura tarea de la defensa del indiciado para entonces, Sesto Roscio hijo, quien tuviera todo en su contra, había sido encargada aun menudo modesto de 27 de años de edad, discreto y observador, completamente desconocido para la multitud; su nombre era Marco Tulio Cicerón. Quien lentamente se va ganando confianza en aquella audiencia, y pronto empieza a clavar dardos sobre quienes tienen el poder y abusan de él, con un poco de sarcasmo y cantar elocuente, éste menudo fundamenta su conferencia en los bienes del occiso, citando que Crisógono “Teme que la existencia de Sesto Roscio hijo, pueda ser un obstáculo para el uso y disfrute de los bienes subastados de su padre, que estaban en su patrimonio mal habido” Para entonces el mencionar el nombre de un hombre tan poderoso como el de Cornelio Crisógono era una gran hazaña. Cicerón revela una trama urdida por aquellos que fueran socios para obtener los bienes de Sesto Roscio
“¡Cómo Sesto Roscio fue sacado, desnudo, de la casa paterna! ¡cómo los bienes fueron puestos en subasta!… ¡cómo se repartió el botín!”
Luego entra a acusar al acusador, Lucio Cornelio, diciéndolo que es un simple “pagado”
Revela posteriormente, que el hijo Roscio tiene opulentos bienes y que no habría necesitado, contra la naturaleza divina, asesinar a su propio padre por ello.
Pidió al acusador la razón por la cual citaba que el padre no amaba al hijo. El acusador no tenía una razón clara.
Le trató de un menospreciador de la ley, par cuanto no tenía fundamentos en sus acusaciones sobre Sesto Roscio hijo.
Pronto entonces Cicerón pasa a ser, de un menudo oculto a un hombre voraz y sublime.
Lo que hizo es magnánimo, se dirige a los jueces en salmos llenos de sabiduría, con elocuencia y respeto, con racionalidad, mostrando el carácter portentoso que puede habitar en un pequeño oculto detrás de la multitud, desdeñando cada falacia escondida detrás del poder de los nobles y de los desleales libertos.
Sesto Roscio fue absuelto, y los cargos cayeron directamente sobre el subastador Cornelio Crisógono y con él, se hundieron cada uno de sus cómplices.
Cabe anotar que fue el mismo Sila quien escogió a Marco Tulio para que llevara a cabo la defensa de Sesto Roscio hijo; y vale decir que fue este caso el que dio a conocer a una de las voces más majestuosas de todos los tiempos; a uno de los espíritus incansables del derecho y de la justicia. Aquel que comenzara escondido entre las gentes, se convirtió en ejemplo de audacia ante las abominaciones del poder y del dinero.
Elbert Coes
elbert.20@hotmail.com