05 octubre 2014

ANNA AGUILAR AMAT: ENTRE POESÍA Y VIDA.

Por: Elbert Coes.

“la poesía tiene la facultad de desmontar los bucles en los que el hombre ha caído”.


La poeta española Anna Aguilar Amat me sorprendió porque su belleza en persona era mayor a la que parecía en la foto del perfil para el festival Luna de Locos; esto lo digo respecto de la primera impresión. Algo que resalto sobremanera es que con ella todo fue tan fluido y fresco que mientras escribo este artículo pienso que estoy perdiendo el tiempo, pues debería ocuparlo en ella, hablando de posiciones filosóficas o mejor aún, bailando salsa.

La ganadora de los premios Carles Riba y la La Englantina de Oro en los Juegos Florales de Barcelona, expresó de sí misma que al igual que la mayoría de las personas, le cuesta adaptarse a las cuestiones de la vida, pero que encuentra en la poesía y el humor un modo de salvación. Aunque es claro que su trabajo no prescinde del legado de otros escritores españoles, en principio su voz está influenciada por la suavidad que le permite el catalán; lengua que se mantuvo prohibida durante mucho tiempo gracias a la dictadura de Franco. Para la autora, la poesía también se halla dentro de un consenso, pero en el caso de los poetas, su trabajo les permite jugar con las palabras, experimentar con ellas, sobrevivir de ellas; “la poesía tiene la facultad de desmontar los bucles en los que el hombre ha caído” expresa. Y este juego de sicoanálisis para el que le sirve escribir, le ha permitido llegar más lejos de lo que alguna vez esperó; tan lejos en el viaje del alma como en el viaje físico que incluye otros países del mundo a los que sigue siendo invitada para mostrar su trabajo. “Por supuesto quisiera escribir una novela que solucionara mi vida económica, ese es el sueño de juventud, un bestseller, pero no voy a renunciar a nada de lo que la poesía me ha dado para encontrar un bestseller”.

Anna Aguilar Amat está en contra de cualquier forma de dominación, y opina que el hombre como poeta tiene el poder y la facultad de superar las ideas que conlleven a condiciones de tiranía y sumisión. Por encima de esto, en su trabajo de los poemas cabo suelto, plantillas y de celos y cielos plantea varios cosmos que combinan sentimientos contrastados, relaciones humanas de ida y vuelta y sustantivos que cobran vida y se convierte en parte esencial de cada uno de sus versos. Cabo suelto por ejemplo corresponde a los pequeños sentimientos que no pueden ser siempre expresados. Tornillos puestos en sus cajitas que luego son esparcidos. Calificó su obra Petrolero y teatro de barroca, obra inspirada en el hundimiento de una petrolera en las costas de Galicia, hecho que la marcó profundamente. El título corresponde a un poema al final del libro. Su trabajo Trànsit entre dos vols, sin embargo, habla de la difícil transición entre dos etapas de la vida; esta es la obra a la que estaría haciendo referencia al decir: “yo ya escribí sobre mi propia tragedia”.

La poeta dijo que esta era la segunda vez que venía a Colombia; la primera fue para asistir al festival de poesía de Medellín. Del país resaltó a los poetas Jaime Jaramillo y Piedad Bonet, y añadió que cuando la invitaron al Festival Internacional de Poesía de Pereira Luna de Locos sintió alegría de poder regresar al país por la oportunidad de conocerlo mejor, de sentir esa forma de temor al estar en un lugar que tiene fama de no ser muy seguro y de ser testigo del amor que expresa un colombiano a sus coetáneos. Le llama la atención esta maravillosa dicotomía que existe entre esa faceta amorosa de nuestra gente y la violencia que constantemente la afecta;  “no entendía cómo tanto amor se podía dar en una sociedad con tanta violencia”. No obstante, reconoció que en Pereira se sintió sumamente segura y que la exagerada violencia que enseñan los medios de comunicación, resulta más un prejuicio que una realidad.

Para Anna la responsabilidad de la mujer como poeta es de comunicar, de decir lo que quiere sin miedo, para salir de la argucia y argumentar de manera abierta cómo quiere que sean las cosas. La mujer no puede confundirse respecto del afecto en aras de mantener una relación armónica, sino que el afecto debe ser generoso y no acosta de ella misma. Las invita a ser valientes y a no tener miedo de la soledad.

Al principio hablé de posiciones filosóficas y de bailar salsa… creo que ya hablamos mucho de la existencia y sus reveces; voy a suspender aquí para irme a disfrutar la vida, que en sí misma ya es perfecta poesía.


Imagen tomada de www.lunadelocoselfestival.org/invitados.html

30 septiembre 2014

MELISSA

Por: Babaila

"Ella quería que el tiempo pasara, quería olvidar y olvidarse a si misma..." 


El reloj siempre fue un adversario para la vida. Sin embargo, Melissa lo único que quería era tiempo. Se sentía ahogada por el silencio impasible de los pasos de su madre que la abandonó cuando pudo, odiaba el rigor espontáneo que surgía de las reglas ventajosas de varias de sus tías que se empecinaban en volverla servidora del altísimo; su abuela era permisiva y la dejaba correr siempre y cuando no saliera de la casa. Aunque todo esto le cavaba ferozmente el pecho, lo que más le dolía, era la debilidad y la tibieza extrema de su padre que nunca pudo ser eso, ni amigo, pero que juzgaba a fuego abierto conductas y pensamientos. Tampoco dudaba en sacar la mano y ponérsela en la cara cuando consideraba necesario.

Ella quería que el tiempo pasara, quería olvidar y olvidarse a si misma; quitarse las prendas que le pusieron cuando tuvo una amiga lesbiana y revestirse de ella, su amiga, que le mostró que los caminos del amor no tienen los mismos senderos, pero que ella no quiso caminar por esos llanuras de flores y manzanas porque las tradiciones pesan más que mil besos de un amor prohibido; quería sentirse prófuga de sus deseos y refugiarse en las profundidades de su cuerpo; quería, quería, quería.

Sus despertares eran tempranos y llenos de rocío en los brazos, de ojos sentados en valles tropicales donde las estaciones se confunden. Ya no era más ella. La arrancaron del momento definitivo de la consolidación con palabras necias que hicieron de ella una creación obsoleta y monstruosa; le recrearon cuentos de vírgenes en fosos de putas y solo putas; le quitaron el cabello la piel y el lenguaje y la pusieron a gobernar un lugar inexistente y primitivo con el peso de unas cadenas que otros habían creado en siglos de temor y oscuridad. Pero ella siguió. Caminaba tranquila con una sonrisa angustiosa que sacaba lágrimas en corazones sensibles; intentaba vivir ya que había comprendido que la vida es lo que uno decide hacer con lo que tiene y no con lo que le dan; supo que lo bello es todo lo que uno quiera llamar bello y que el amor no, no tiene significado si el alma está rota; entendió que la compañía es necesaria solo para los animales como ella y que el apego no se podía desprender de la humanidad.

Se acostumbró a no ser ella. A correr descalza por caminos de vidrios y alambres; las cicatrices le escribían por el cuerpo palabras que solo tenían significado para ella. Pero quería hacer algo, aunque fuera lo último. Se decidió. No quería prolongar, ni promulgar lo que se decía de ella. Las calumnias tienen alas propias, lo mío es diferente, yo no tengo alas y tampoco las busco, el que quiera cambiar su naturaleza que pague las consecuencias, que cambie su cerebro y su cuerpo, a mi me interesa ser más humana, más mujer, menos vida. Dicho esto, Melissa se abrazó hasta arrancarse los brazos y luego saltar de cualquier puente.

Imagen tomada de http://reparandolazos.blogspot.com/2012_08_01_archive.html

28 septiembre 2014

LA LLAVE

Maria Fernanda Cárdenas.



Un día cuando tenía la venda medio puesta y algo de interés por descubrir un poco más allá de lo que me han enseñado a ver, me encontré a una mujer, que sin importar su estado algo demacrado, conservaba una belleza natural, una belleza que ahora no se ve. La hallé con la mirada pérdida y en sus ojos solo una pequeña chispa brillaba, tenía un par de cadenas relucientes atadas de sus manos a su cadera y en sus pies la acompañaban un par de grilletes, con el largo suficiente para poder correr, pero también con un par de esferas lo suficientemente pesadas para que le fuera imposible volar; mientras observaba con detalle cada parte de su cuerpo, cada herida generada por los continuos intentos para salir de tales ataduras, cada marca encargada de mostrar esas frustraciones con las que ya no pudo pelear más y pasaron a ser un puñado de resignaciones, que golpeaban constantemente aquel cuerpo que con el tiempo se había vuelto más débil, vi como de su pequeño cuello colgaba otra cadena, pero ésta era delicada y de ninguna manera le lastimaba. Para mi sorpresa, el dije que llevaba aquella cadena, era una llave, una llave la cual luego de comparar por unos segundos, entendí que ésta era la encargada de liberar cada una de las bonitas ataduras. Me arriesgué y me acerca para capturar un poco de su atención. Yo nunca había recibido una mirada como esa; desolada y sin ganas de actuar más. Le di vida a mi voz y tartamudeando pregunte –Pero…Por qué…- al tiempo que señalaba tímidamente aquel collar con la solución a sus evidentes problemas; ella hizo una mueca simulando una sonrisa y con una voz ahoga me explico que para cuando había descubierto la llave, ya había perdido todo gusto por la libertad y ahora esas lindas cadenas no le brindaban más que seguridad; ignorando sus palabras y completamente convencida de que yo tenía la oportunidad de liberarla, dirigí mi mano hacia el collar, pero antes de alcanzarlo, tomó mi mano fuertemente, me miro con odio y susurro al oído –Tengo miedo de enfrentar la realidad.